De repente este hombre
se embriagó con el aroma
dulce de un perfume
de fresas y café.
Y entre taza y mano,
boca y sorbo,
fue descubriéndose desnudo,
ante la vulnerabilidad de un nuevo amor.
No sólo fue él quien lloró.
No sólo fue él quién sintió.
Pero ¿quién controla tus vicios,
Musa de la vida?
De repente sólo fue humano.
Queriendo sentir lo que en años no sentía.
Todo fue natural.
Todo para su desgracia.
¿Pero qué será de la inexistencia,
si de repente no quiere sufrir?
Este dolor, aunque profundo,
sabe tan dulce como el amanecer.
Su mano que dibujaba una boca,
los labios de ella que pintaban su corazón.
¡Adiós! calor de los cuerpos.
Hola invierno de la reconciliación.
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domingo, 23 de octubre de 2011
miércoles, 19 de octubre de 2011
Mi gran problema: No tengo la certeza de nada.
Ella me gustó. Creo que yo le gusté alguna vez.
Creo que alguna vez me buscó.
Creo que alguna vez me llamó.
Posiblemente algún día nuestras bocas se encontraron.
¿Por qué, Dios mío, busco sentir esto?
¿Por qué olvidé cómo vivir sin esta sensación?
¿Dónde está mi calma?
¿Por qué los días de soledad son tan difíciles?
Ella ya no está. Creo que decidió irse.
No sé si la asusté. Tal vez pensó que era locura.
Pero de esa locura este loco no se quiso curar.
Y me quedé ahí, enredado entre el remolino de algún amar.
Creo que alguna vez me buscó.
Creo que alguna vez me llamó.
Posiblemente algún día nuestras bocas se encontraron.
¿Por qué, Dios mío, busco sentir esto?
¿Por qué olvidé cómo vivir sin esta sensación?
¿Dónde está mi calma?
¿Por qué los días de soledad son tan difíciles?
Ella ya no está. Creo que decidió irse.
No sé si la asusté. Tal vez pensó que era locura.
Pero de esa locura este loco no se quiso curar.
Y me quedé ahí, enredado entre el remolino de algún amar.
lunes, 17 de octubre de 2011
No simules un olvido
No juegues a que no tienes memoria.
Las cenizas de alguna noche,
aunque cada vez más lejana,
todavía queman cuando estamos cerca.
No simules un olvido.
Porque puede pasar que un día,
gris y frío como estos días,
simplemente se me cansen los brazos.
El hastío llega en cualquier momento,
cuando juegas a ocultarte.
Puede que algún día ya no quiera
jugar y correr a buscarte.
Son las cosas que temo,
que trato de ignorar cuando no estás conmigo.
Porque cuando de verdad quieras querer,
entrégate sin importar lo que vaya a suceder.
Las cenizas de alguna noche,
aunque cada vez más lejana,
todavía queman cuando estamos cerca.
No simules un olvido.
Porque puede pasar que un día,
gris y frío como estos días,
simplemente se me cansen los brazos.
El hastío llega en cualquier momento,
cuando juegas a ocultarte.
Puede que algún día ya no quiera
jugar y correr a buscarte.
Son las cosas que temo,
que trato de ignorar cuando no estás conmigo.
Porque cuando de verdad quieras querer,
entrégate sin importar lo que vaya a suceder.
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