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sábado, 10 de noviembre de 2012

Cotidiano 1

"Tengo tanta música en mi cabeza que no sé ni por dónde empezar", dijo, mientras veía su sombra caer sobre las hojas del viejo árbol.

La ciudad pintaba a lo de siempre, sólo que cambiaba el aroma por los olores típicos de la época. En esos meses, la muerte del año derramaba un incienso que hipnotizaba a cualquiera, que hacía que el paisaje estático y ruidoso pareciera nuevo cada día, y que cada uno de los olores, por más pestilente que fuera, pareciera un perfume digno de ser aspirado a todo pulmón.

"Nadie sabe dónde está María", pensó. Hace ya varios meses que no fuma, porque su corazón se había vuelto mucho más débil con las nuevas presiones que implicaba su edad, y porque había decidido que eso de trastocar dolores por vicios, era una completa estupidez. Pero cuánto deseaba languidecer en medio del sedante efecto de la nicotina.

Eran así sus noches, y sus días iguales, tal vez más felices y menos melancólicos. Y a veces soñaba que alguien lo rescataba, otras con cosas de la oficina.

domingo, 21 de octubre de 2012

Todo era más fácil

Todo era más fácil como yo lo soñé.

Luego alguien inventó la vida.

Después fue el miedo.

Le siguió la esperanza.

Por último, el deseo.

Y más allá, todos veían cómo se perdía todo.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Ausentes para cada uno

A veces pensamos el uno en el otro,
cuando no nos vemos, sé que piensas
en lo que no me dices y a oscuras,
a oscuras dejas desnudos tus sentimientos.

Cuando no nos vemos nos damos besos
y se los lleva lejos el viento,
al mirar por la ventana el frío se convierte
en caricia con mano de hielo.

Y estando ausentes, los dos,
ausentes para cada uno, me pregunto
y sé que también lo has hecho,
al igual que yo dudas un momento

Y nos preguntamos,
si vale la pena seguir fingiendo de día
y a oscuras, solos y bajo la luna
pretender que no nos queremos.