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sábado, 16 de julio de 2011

Los ojos

Tus ojos son las puertas a nuestro cielo,
donde Dios me da la gloria de tu amor.

Tus ojos me deleitan cada vez
que reflejan mi sonrisa enamorada.

Podría pasarme toda la vida contemplando tus ojos,
morir en ese instante, feliz, loco de amor.

Tus ojos me inspiran tanta confianza,
así como me hablan de la pureza de tu ser.

Tus ojos se llevan cualquier duda,
porque tu mirada puede decir más que cualquier palabra.

Sé que es cierto todo el amor que me profesas,
porque al mirar tus ojos también sé que lo dices con el alma.

viernes, 1 de julio de 2011

Mensaje corto

Casi he olvidado todos estos pequeños detalles, tal vez por estar tan enredado en este mundo.
El sonido de las teclas me hace recordar tantas noches en vela, a la espera de encontrar algún resultado satisfactorio entre fórmulas de estadística, códigos de consultas y páginas de páginas sobre algún servicio escondido entre un lenguaje desconocido para mucha gente.
Gracias a todos los amigos que se dedican a publicar música no tan moderna, que me hace recobrar la sensibilidad, me arrancan la máquina que se me clavó en los ojos por tanto teclear y mirar páginas web.
Espero volver pronto por estos campos de inspiración.

domingo, 1 de mayo de 2011

Archivo adjunto

Cuando tuve lo oportunidad de escribir algún verso triste, no lo hice.
Tal vez por miedo a mí, miedo a la tristeza, miedo a encontrarme de nuevo en el agujero oscuro de la desesperación, de la noche, del llanto sin cesar.
Ahora quiero desahogarme, por la pena que siento por mí, por lo que una vez sufrí y callé, por todo lo que no grité y que debía decir. Por todo aquello que me hicieron...
¿Cuánto tiempo sin calor, cuánto sin abrigo? Incluso llegué a pensar "¡éste es mi fin, mi hora!", me abandoné a la vida, que el viento hiciera lo que quisiera conmigo: estaba cansado de luchar.
Ahora tengo la luz, tengo la vida. Me ha sido devuelta la capacidad de amar. Estoy lleno de felicidad, de buenos momentos.
Y es ahora cuando pienso en la pobre moral, que así se le llama, en mi pobre dignidad. En todo lo que dejé por complacer un capricho ajeno. Y sé que no luché cuando debía.
Ahora soy otro, muy distinto al ayer. Soy nuevo, tengo la gracia de vivir por delante. Tengo el arte de mi lado, al amor acompañándome.